Translate

sábado, 23 de agosto de 2025

 

Una verdad que transforma corazones


En un mundo que vive obsesionado con la imagen, el rendimiento y la aprobación de los demás, muchas personas sienten que no son lo suficientemente buenas para acercarse a Dios. Creen que deben “arreglar” su vida antes de buscarlo; que necesitan alcanzar un estándar de perfección moral para poder ser aceptadas por Él. 

Sin embargo, la verdad revelada en las Escrituras es radicalmente diferente: Cristo no busca perfectos, busca dispuestos.

Esta frase, sencilla pero poderosa, derriba uno de los mayores obstáculos espirituales: la mentira de que Dios solo usa a quienes tienen vidas impecables. 

La realidad es que Dios no llama a los calificados, sino que califica a los llamados. 

Él no espera a que seamos perfectos; Él espera a que digamos “sí” y nos pongamos en Sus manos.

En este artículo descubrirás cómo esta verdad no solo cambia la manera en que te ves a ti mismo, sino también cómo puedes caminar con más libertad, fe y propósito. 

Vamos a explorar lo que la Biblia enseña, veremos ejemplos reales de hombres y mujeres imperfectos que fueron usados por Dios de manera extraordinaria y aprenderemos cómo tú también puedes ser parte de Su obra.


1. La mentira de la perfección y el corazón de Dios

Desde pequeños, la sociedad nos enseña que solo los mejores son reconocidos:

  • El estudiante con las mejores notas recibe el premio.

  • El deportista más rápido sube al podio.

  • El trabajador más eficiente es ascendido.

Este sistema nos condiciona a creer que el amor y la aceptación dependen de lo que logramos. 

Y, sin darnos cuenta, trasladamos esa lógica a nuestra relación con Dios.

Pero Jesús dejó claro que Su llamado no depende de la perfección humana.

En Marcos 2:17 dijo:

“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.”

La misión de Cristo es rescatar, restaurar y levantar a personas rotas, heridas y conscientes de su necesidad de Él. 

No busca vitrinas llenas de trofeos; busca corazones rendidos.

Cuando tratamos de “ser perfectos” para ganarnos Su amor, terminamos cayendo en el error de los fariseos: una religiosidad basada en la apariencia, no en la transformación interna. Lo que Dios desea es disponibilidad, no una fachada impecable.


2. Héroes bíblicos imperfectos que respondieron al llamado

Si Dios buscara perfectos, la Biblia estaría vacía. Cada personaje que Dios usó tuvo fallas, debilidades e incluso fracasos vergonzosos.

Y, sin embargo, fueron instrumentos poderosos porque dijeron “sí” a pesar de sus imperfecciones.

  • Moisés: tartamudo y con miedo, dudó del llamado de Dios. Pero fue usado para liberar a Israel de Egipto.

  • Gedeón: inseguro y lleno de dudas, se escondía de sus enemigos. Aun así, Dios lo llamó “hombre valiente” y le dio la victoria.

  • David: un joven pastor, ignorado por su familia, y más tarde, un rey que cometió graves pecados. Sin embargo, fue llamado “un hombre conforme al corazón de Dios”.

  • Pedro: impulsivo, temeroso y capaz de negar a Jesús tres veces. Sin embargo, se convirtió en uno de los pilares de la Iglesia primitiva.

  • Pablo: perseguidor de cristianos, transformado en el más apasionado apóstol del Evangelio.

En cada caso, Dios no eligió al “más perfecto”, sino al que estuvo dispuesto a creer, obedecer y ser moldeado.


3. El secreto no es tu capacidad, sino tu disposición

En la vida cristiana, la disponibilidad vale más que la capacidad. 

Dios no necesita de nuestras habilidades para cumplir Su propósito; Él necesita nuestra rendición. 

Cuando entregamos lo poco que tenemos, Él lo multiplica.

Recuerda las palabras de Jesús en Juan 15:5:

“Separados de mí, nada podéis hacer.”

Esto significa que nuestro valor para el Reino no se mide por lo que traemos, sino por lo que estamos dispuestos a dejar que Él haga a través de nosotros.

Un corazón dispuesto dice:

  • “Señor, no entiendo todo, pero confío en Ti.”

  • “Aquí estoy, úsame como quieras.”

  • “No soy suficiente, pero Tú eres mi suficiencia.”

Cuando Dios encuentra esa actitud, abre puertas que jamás imaginamos y nos lleva a lugares que por nosotros mismos nunca podríamos alcanzar.


4. Cómo ser un cristiano dispuesto en un mundo que exige perfección

Vivir esta verdad en el día a día requiere decisiones concretas:

a) Acepta que no tienes que ser perfecto para servir

El perfeccionismo paraliza; la disposición impulsa. 

Si esperas “tenerlo todo en orden” para hacer algo para Dios, nunca darás el primer paso.

b) Mantén tu corazón sensible a Su voz

Un corazón dispuesto es aquel que escucha y obedece. 

No se trata solo de oír la Palabra, sino de ponerla en práctica.

c) Rodéate de personas que te inspiren

Necesitas estar con personas que te recuerden que Dios usa lo débil para avergonzar lo fuerte. Tu entorno influye en tu disposición a creer y obedecer.

d) Aprende de tus caídas

Un cristiano dispuesto no es alguien que nunca falla, sino alguien que se levanta cada vez que cae. 

Tus errores pueden ser la plataforma para tu mayor testimonio.


5. El impacto de un corazón dispuesto en la obra de Dios

La historia de la Iglesia está llena de hombres y mujeres que, sin ser perfectos, dejaron huella eterna porque se atrevieron a decir “sí”.

Un corazón dispuesto:

  • Inspira a otros a seguir a Cristo.

  • Genera transformación en comunidades enteras.

  • Rompe cadenas espirituales y emocionales.

  • Abre puertas para que el Evangelio llegue a lugares impensados.

No necesitas ser un predicador famoso ni un misionero en otro continente. 

A veces, estar dispuesto significa orar por tu vecino, perdonar a quien te hirió o compartir tu testimonio en redes sociales.


6. Un llamado a ti, hoy

Este es un momento para que te preguntes:

  • ¿Estoy esperando a “sentirme perfecto” para servir?

  • ¿Le estoy diciendo a Dios “aquí estoy” o “todavía no”?

  • ¿Estoy dispuesto a que Él use mis heridas, mis fracasos y mis debilidades para Su gloria?

Cristo no te pide un currículum impecable; te pide un corazón disponible.

Él te llama hoy, con tus luchas, tus miedos y tus imperfecciones. 

Y si le dices “sí”, te llevará más lejos de lo que imaginas.


El verdadero poder de la disposición

En un mundo que premia la perfección exterior, Cristo nos recuerda que lo que importa es la disposición interior. 

No se trata de quién eres ahora, sino de quién puedes llegar a ser en Sus manos.

Si hoy decides decirle: “Señor, aquí estoy, envíame”, prepárate, porque tu vida será parte de una historia más grande que tú mismo.

Cristo no busca perfectos, busca dispuestos. Y eso significa que Él está buscando… a ti.


📌 Invitación a interactuar

💬 Cuéntame en los comentarios:

  • ¿En qué área de tu vida sientes que Dios te está llamando, aunque no te sientas “listo”?

  • ¿Cuál ha sido tu experiencia al servirle a pesar de tus imperfecciones?

📢 Comparte este mensaje para que otros recuerden que no necesitan ser perfectos para que Dios los use.


Por Juan Manuel — Coach Cristiano de Vida



No hay comentarios: