CUANDO DIOS NOS LLAMA ADESPERTAR: LA ESPERANZAQUE NACE EN MEDIODEL JUICIO
La gran lección de Ezequiel 7 para quienes desean vivir una transformación espiritual verdadera
Por Juan Manuel – Coach Cristiano de Vida
¿Alguna vez has sentido que el mundo parece caminar sin rumbo?
¿Has observado cómo la violencia aumenta, la corrupción se normaliza, las familias se fracturan y muchas personas viven como si Dios no existiera?
Cada día vemos noticias que nos recuerdan que la humanidad posee grandes avances tecnológicos, pero atraviesa una profunda crisis espiritual.
En medio de esa realidad, el mensaje de Ezequiel 7:1-27 resuena con una fuerza sorprendente. Aunque fue pronunciado hace siglos para el pueblo de Israel, continúa ofreciendo una advertencia solemne y, al mismo tiempo, una invitación llena de esperanza para quienes deciden volver su corazón a Dios.
Muchos leen este capítulo y solo encuentran palabras de juicio.
Sin embargo, quien contempla toda la enseñanza bíblica descubre algo más profundo: Dios no anuncia el juicio porque disfrute castigar, sino porque desea despertar a quienes se han alejado de Él.
El propósito final de Dios siempre ha sido llamar al arrepentimiento y restaurar la relación con su pueblo.
Hoy, como Coach Cristiano Transformacional de Vida, quiero invitarte a mirar este pasaje desde una perspectiva diferente.
No como un mensaje para generar miedo, sino como una oportunidad para examinar nuestra vida, fortalecer nuestra fe y renovar nuestro compromiso con el Señor.
Cuando Dios habla,nunca lo hace sinpropósito
Vivimos en una sociedad donde abundan las voces que prometen éxito inmediato, felicidad sin compromiso y soluciones fáciles para los problemas más profundos del corazón.
Sin embargo, la Biblia nos recuerda que la verdadera transformación comienza cuando escuchamos la voz de Dios con humildad.
En Ezequiel 7, el pueblo había rechazado repetidamente las advertencias divinas.
No fue un juicio impulsivo ni arbitrario.
Durante mucho tiempo, Dios envió profetas para llamar al arrepentimiento.
Hubo paciencia, misericordia y oportunidades para cambiar de rumbo.
Esta verdad sigue siendo relevante para nosotros.
Dios continúa hablándonos por medio de las Escrituras, de la acción del Espíritu Santo y de las circunstancias que nos invitan a reflexionar. La pregunta es: ¿estamos dispuestos a escuchar?
Una sociedad quenecesita despertar
Nuestro tiempo presenta desafíos que no pueden resolverse únicamente con recursos humanos. Observamos avances científicos extraordinarios y, al mismo tiempo, un aumento de la ansiedad, el vacío existencial y la pérdida de valores.
Como creyentes, no estamos llamados a vivir dominados por el temor, sino por la esperanza que nace de la confianza en Dios.
El libro de Ezequiel nos recuerda que las decisiones espirituales tienen consecuencias y que una vida edificada sobre la obediencia ofrece un fundamento firme incluso en tiempos difíciles.
El llamado sigue siendo el mismo: volver al Señor con sinceridad, buscar su voluntad y permitir que transforme nuestro carácter.
La transformacióncomienza en el corazón
Una de las grandes enseñanzas del coaching cristiano es que el cambio verdadero no se limita a modificar conductas externas.
La transformación auténtica nace cuando el corazón es renovado por Dios.
El profeta no solo denunciaba acciones equivocadas; señalaba una realidad más profunda: el pueblo había apartado su corazón del Señor.
Ese alejamiento terminó reflejándose en sus decisiones, prioridades y forma de vivir.
Hoy ocurre algo similar.
Muchas personas buscan cambiar sus resultados sin permitir que Dios transforme el origen de sus pensamientos y motivaciones.
La Escritura declara:
"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida." (Proverbios 4:23)
Cuando el corazón cambia, cambian las palabras.
Cuando cambia el corazón, cambian las relaciones.
Cuando cambia el corazón, cambia la familia.
Cuando cambia el corazón, cambia la sociedad.
Por eso el verdadero liderazgo cristiano comienza en el interior del ser humano.
Dios nunca deja de extendersu misericordia
Aunque Ezequiel 7 contiene un mensaje solemne, toda la Biblia revela que el carácter de Dios está lleno de amor, justicia y misericordia. Él no desea la destrucción del pecador, sino que se vuelva de su mal camino y viva.
Esta enseñanza armoniza con el mensaje bíblico expresado en:
"No quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva." (Ezequiel 33:11)
La esperanza cristiana no consiste en ignorar la realidad del pecado, sino en confiar en que Dios ofrece perdón, restauración y una nueva oportunidad a quien se arrepiente con sinceridad.
Como enseña la fe cristiana, el Señor continúa llamando a cada persona a una relación transformadora con Él.
No importa cuán lejos alguien crea haber llegado; la gracia de Dios sigue estando disponible para quien responde con fe.
Una lección paranuestros días
Vivimos tiempos en los que muchas personas buscan respuestas rápidas para problemas profundos.
Sin embargo, Ezequiel nos recuerda que no existen atajos para la transformación espiritual. La renovación comienza cuando reconocemos nuestra necesidad de Dios.
Esto implica desarrollar una vida de oración constante, estudiar la Palabra con diligencia, cultivar un carácter semejante al de Cristo y vivir conforme a los principios del Reino de Dios.
El coaching cristiano transformacional no reemplaza el Evangelio; procura ayudar a las personas a aplicar las enseñanzas bíblicas en las decisiones cotidianas, animándolas a crecer en fe, propósito y servicio.
Cada desafío puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el carácter cuando caminamos de la mano del Señor.
La esperanza siempre
tiene la última palabra
Aunque el panorama del mundo pueda parecer incierto, los hijos de Dios no viven definidos por el miedo.
Nuestra confianza descansa en las promesas del Señor.
Jesús afirmó:
"En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo." (Juan 16:33)
Esa victoria nos impulsa a vivir con esperanza, perseverancia y fidelidad.
Nos recuerda que ninguna circunstancia puede separar a1l creyente del amor de Dios cuando permanece unido a Cristo.
La invitación de Ezequiel sigue vigente: escuchar la voz del Señor antes de endurecer el corazón. Cada día representa una nueva oportunidad para renovar nuestra fe, fortalecer nuestro compromiso y vivir como testigos del amor de Dios en medio de un mundo que necesita esperanza.
El juicio de Dios como un llamadoal arrepentimiento y ala transformación
El mensaje de Ezequiel 7:1-27 no debe leerse únicamente como un anuncio de juicio, sino como una poderosa invitación de Dios a despertar espiritualmente.
Cuando observamos este capítulo a la luz de toda la Biblia, descubrimos que el Señor siempre busca restaurar antes que destruir.
Su deseo constante es conducir a las personas al arrepentimiento, para que encuentren vida, esperanza y una relación renovada con Él.
Esta verdad sigue siendo profundamente relevante en nuestros días.
Muchas personas viven atrapadas en el miedo, la ansiedad, la incertidumbre y el vacío espiritual. Buscan respuestas en el éxito material, en el reconocimiento humano o en el entretenimiento constante, pero descubren que nada de ello logra llenar el corazón.
Solo Dios puede hacerlo.
Las consecuencias dealejarnos de Dios
Uno de los principios más importantes que encontramos en Ezequiel 7 es que toda decisión tiene consecuencias.
Dios había advertido repetidamente a Israel sobre los peligros de abandonar su pacto.
Sin embargo, el pueblo eligió seguir otros caminos, adoptando prácticas contrarias a la voluntad divina.
Este principio también se aplica a nuestra vida. Dios nos concede libertad para decidir, pero nuestras decisiones producen frutos.
Cuando actuamos con integridad, sembramos paz y confianza.
Cuando elegimos el egoísmo, la injusticia o la indiferencia hacia Dios, inevitablemente cosechamos sus consecuencias.
La Biblia nos recuerda:
"No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará." (Gálatas 6:7)
Este versículo no busca infundir temor, sino despertar responsabilidad.
Dios nos invita a sembrar fe, amor, obediencia y servicio para cosechar una vida con propósito eterno.
La verdadera crisiscomienza en el interior
Vivimos en una época en la que solemos atribuir nuestros problemas únicamente a factores externos: la economía, la política, la inseguridad o las dificultades familiares.
Aunque estos desafíos son reales, la Biblia nos enseña que la raíz de la transformación se encuentra en el corazón humano.
Antes de que una nación entre en crisis, muchas veces las personas han experimentado una crisis espiritual.
Cuando se pierde el sentido de la verdad, del servicio y del amor al prójimo, las consecuencias terminan reflejándose en la sociedad.
Por eso el Señor busca transformar primero el interior del ser humano.
Como Coach Cristiano de Vida, he aprendido que el cambio sostenible no nace de la presión externa, sino de una convicción profunda producida por el Espíritu Santo.
Una persona puede modificar hábitos durante un tiempo, pero solo Dios puede renovar el corazón y dar un nuevo propósito de vida.
El arrepentimiento: una puerta haciala esperanza
En ocasiones, el arrepentimiento se entiende como un sentimiento de culpa permanente.
Sin embargo, en la Biblia significa mucho más. Arrepentirse es reconocer con humildad que necesitamos a Dios, abandonar el camino equivocado y volver a Él con confianza.
No se trata únicamente de lamentar los errores del pasado, sino de permitir que Dios transforme nuestro presente y dirija nuestro futuro.
El apóstol Juan escribió:
"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." (1 Juan 1:9)
¡Qué promesa tan extraordinaria! Dios no solo perdona; también limpia, restaura y capacita para comenzar una nueva etapa de vida.
El carácter vale másque el éxito
Nuestra cultura suele medir el éxito por el dinero, la posición social o la fama.
Sin embargo, desde la perspectiva bíblica, el mayor logro de una persona es desarrollar un carácter semejante al de Cristo.
Ezequiel enseñó que ninguna riqueza podía proteger al pueblo de las consecuencias de su infidelidad.
Esto nos recuerda que las posesiones materiales son temporales, mientras que el carácter tiene un valor eterno.
Como seguidores de Jesús, estamos llamados a cultivar:
Integridad cuando nadie nos observa.
Honestidad aun cuando resulte difícil.
Misericordia hacia quienes nos rodean.
Humildad para reconocer nuestros errores.
Perseverancia en medio de las pruebas.
Fidelidad a Dios por encima de cualquier circunstancia.
Estos valores no solo transforman nuestra vida personal; también impactan positivamente a nuestras familias, comunidades y lugares de trabajo.
Dios transforma las crisisen oportunidades
Una de las enseñanzas más inspiradoras de toda la Biblia es que Dios puede utilizar incluso las circunstancias más difíciles para cumplir sus propósitos.
José fue vendido como esclavo, pero Dios lo levantó para salvar a muchas personas.
Daniel permaneció fiel en una cultura contraria a su fe y Dios lo honró.
Ester enfrentó un momento decisivo y respondió con valentía para proteger a su pueblo.
Estos ejemplos muestran que las crisis no tienen la última palabra cuando Dios dirige nuestra vida.
Tal vez hoy enfrentas incertidumbre económica, problemas familiares, enfermedades o decisiones complejas.
Recuerda que el Señor sigue obrando en favor de quienes confían en Él.
La dificultad puede convertirse en una escuela donde se fortalece la fe, madura el carácter y se descubre un propósito más profundo.
Como afirma la Escritura:
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien." (Romanos 8:28)
Esta promesa no significa que todo será fácil, sino que Dios puede obrar para bien aun en medio de las pruebas.
Vivir preparados espiritualmente
El mensaje de Ezequiel también nos anima a vivir con una fe activa y vigilante.
Prepararnos espiritualmente implica buscar diariamente a Dios mediante la oración, el estudio de la Biblia y una vida de obediencia.
No podemos depender únicamente de experiencias pasadas.
La relación con Dios se fortalece día a día, como un árbol que crece al recibir agua y luz de manera constante.
Cada mañana es una nueva oportunidad para preguntarnos:
¿Estoy permitiendo que Dios transforme mi carácter?
¿Mis decisiones reflejan los principios del Evangelio?
¿Estoy siendo una influencia positiva para mi familia y mi comunidad?
¿Estoy utilizando mis talentos para servir a otros y glorificar a Dios?
Estas preguntas nos ayudan a mantener una vida centrada en Cristo y orientada hacia su voluntad.
Una esperanza quenunca decepciona
Aunque Ezequiel 7 contiene un mensaje solemne, la historia bíblica no termina en el juicio.
La esperanza alcanza su máxima expresión en Jesucristo, quien vino para reconciliar a la humanidad con Dios y ofrecer salvación a todo aquel que cree.
Gracias a Cristo podemos enfrentar el futuro con confianza.
Sabemos que Dios sigue guiando a su pueblo, fortaleciendo a los débiles y acompañando a quienes ponen su vida en sus manos.
La fidelidad al Señor no nos libra de todas las dificultades, pero nos da la certeza de que nunca caminamos solos.
Él promete estar con nosotros, sostenernos y conducirnos hacia la vida eterna.
Que esta verdad fortalezca tu corazón y te anime a vivir cada día con fe, obediencia y esperanza.
La fidelidad que transformala vida y prepara el corazónpara el regreso de Cristo
Hasta aquí hemos descubierto que Ezequiel 7:1-27 no fue escrito simplemente para describir un momento de juicio sobre Israel.
Su mensaje trasciende el tiempo y llega hasta nosotros como una voz profética que nos invita a despertar, examinar nuestro corazón y volver a Dios con una fe genuina.
Vivimos en una generación que necesita escuchar menos promesas vacías y más verdades que transformen la vida.
Nuestro mundo ha progresado en conocimiento, tecnología y comunicación, pero sigue enfrentando una profunda necesidad espiritual.
La ansiedad, el individualismo, la pérdida de valores y la desesperanza revelan que el ser humano no puede encontrar paz duradera lejos de su Creador.
Como enseña la Biblia, la solución no consiste únicamente en cambiar las circunstancias, sino en permitir que Dios transforme el corazón.
Dios busca personas fieles,no simplemente religiosas
Uno de los mayores peligros para la vida espiritual es conformarse con una religión de apariencia.
Es posible asistir a reuniones, conocer versículos bíblicos e incluso participar en actividades cristianas, pero mantener un corazón distante de Dios.
El mensaje de Ezequiel confrontó precisamente esa realidad.
El pueblo conservaba muchas formas externas de adoración, pero había permitido que la idolatría, la injusticia y la autosuficiencia ocuparan el lugar que solo correspondía al Señor.
Esta advertencia sigue siendo actual.
Dios no busca creyentes que solo aparenten santidad; busca hombres y mujeres cuya vida refleje el carácter de Cristo en el hogar, el trabajo, la iglesia y la sociedad.
Jesús expresó esta verdad con claridad:
"Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí." (Mateo 15:8)
La verdadera espiritualidad no se demuestra únicamente con palabras, sino con una vida transformada por la gracia de Dios.
El carácter cristiano seforma en las pruebas
Muchas personas oran para que Dios elimine todas las dificultades de su camino.
Sin embargo, las Escrituras muestran que, en numerosas ocasiones, el Señor utiliza las pruebas para fortalecer la fe y moldear el carácter.
El oro se purifica en el fuego.
El atleta desarrolla resistencia mediante el entrenamiento.
El árbol fortalece sus raíces enfrentando el viento.
De la misma manera, el creyente madura cuando aprende a confiar en Dios incluso en medio de la incertidumbre.
El apóstol Santiago escribió:
"Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia." (Santiago 1:2-3)
Desde la perspectiva del coaching cristiano transformacional, cada desafío puede convertirse en una oportunidad para crecer en dependencia de Dios.
Las crisis no tienen por qué definirnos; pueden prepararnos para cumplir el propósito que el Señor ha diseñado para nuestra vida.
La obediencia abre el caminoa la verdadera libertad
El mundo suele presentar la obediencia a Dios como una limitación.
Sin embargo, la Biblia enseña exactamente lo contrario: obedecer al Señor conduce a una vida plena, equilibrada y con propósito.
Cuando seguimos los principios divinos, protegemos nuestra familia, fortalecemos nuestras relaciones, cultivamos la honestidad y aprendemos a servir con amor.
La obediencia no es una carga; es una expresión de confianza en la sabiduría de Dios.
Como afirma el salmista:
"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino." (Salmo 119:105)
La Palabra de Dios ilumina nuestro camino cuando enfrentamos decisiones difíciles.
Nos ayuda a distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, y nos guía hacia una vida que honra al Señor.
Una fe que inspira
a otros
Vivimos en un tiempo en el que muchas personas necesitan ejemplos más que discursos.
El mundo observa cómo reaccionamos frente a las dificultades, cómo tratamos a nuestra familia, cómo administramos nuestros recursos y cómo respondemos cuando somos puestos a prueba.
Una vida transformada por Cristo tiene un impacto que trasciende las palabras.
Cuando actuamos con integridad, misericordia, paciencia y esperanza, nos convertimos en testigos del poder transformador del Evangelio.
Como discípulos de Jesús, somos llamados a ser luz en medio de la oscuridad y sal en medio de una sociedad que necesita esperanza.
Cada acto de bondad, cada palabra de ánimo y cada decisión guiada por la fe puede acercar a otros al amor de Dios.
Preparándonos para elencuentro con Cristo
Desde la perspectiva de la fe cristiana, el mensaje de los profetas también invita a vivir preparados para el glorioso regreso de Jesucristo.
Esta esperanza no produce miedo, sino un profundo deseo de caminar diariamente con el Señor.
Prepararse para el regreso de Cristo no consiste en especular sobre fechas, sino en desarrollar una relación viva con Él.
Significa:
Buscar a Dios cada día mediante la oración.
Estudiar diligentemente las Escrituras.
Vivir conforme a los mandamientos de Dios.
Confiar plenamente en la gracia salvadora de Cristo.
Servir al prójimo con amor y humildad.
Compartir el mensaje de esperanza con quienes aún no conocen al Salvador.
Esta preparación transforma la manera en que enfrentamos cada jornada.
Nos impulsa a vivir con propósito, responsabilidad y esperanza.
La esperanzanunca se apaga
El mensaje de Ezequiel comienza con una advertencia solemne, pero toda la historia de la salvación apunta hacia una promesa extraordinaria: Dios nunca abandona a quienes ponen su confianza en Él.
Quizá hoy estés enfrentando pérdidas, incertidumbre, problemas familiares o momentos de desánimo.
Recuerda que el mismo Dios que sostuvo a sus siervos en el pasado sigue obrando en favor de quienes le buscan con sinceridad.
No permitas que el miedo determine tus decisiones.
Permite que la fe dirija tus pasos.
No permitas que la desesperanza silencie tus sueños.
Permite que las promesas de Dios renueven tus fuerzas.
No permitas que el pasado defina tu futuro.
En Cristo siempre existe una oportunidad para comenzar de nuevo.
La Escritura nos anima con estas palabras:
"Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán." (Isaías 40:31)
Esta promesa sigue vigente para todo aquel que decide confiar plenamente en Dios.
Cada día es una nueva oportunidad para crecer espiritualmente, fortalecer el carácter y reflejar el amor de Cristo en un mundo que necesita luz.
La decisión que cambiarátu destino espiritual
Hemos recorrido juntos las profundas enseñanzas de Ezequiel 7:1-27, un capítulo que, a primera vista, puede parecer únicamente un anuncio de juicio.
Sin embargo, cuando lo contemplamos a la luz del mensaje completo de las Escrituras, descubrimos una verdad extraordinaria: Dios siempre advierte porque ama, corrige porque desea salvar y llama porque anhela restaurar.
Este pasaje no fue escrito para que vivamos dominados por el miedo, sino para despertarnos del letargo espiritual y conducirnos a una experiencia más profunda con nuestro Creador.
La mayor decisiónde tu vida
Cada día tomamos decenas de decisiones. Elegimos cómo hablar, cómo actuar, qué prioridades tendremos y hacia dónde dirigiremos nuestros esfuerzos.
Sin embargo, existe una decisión que está por encima de todas las demás: ¿permitiremos que Dios gobierne nuestro corazón?
Ezequiel nos recuerda que ninguna riqueza, poder o logro humano puede reemplazar una relación genuina con el Señor.
Lo que verdaderamente sostiene al ser humano en tiempos de crisis no son sus recursos, sino su confianza en Dios.
Como coach cristiano transformacional, deseo decirte con convicción: tu pasado no tiene por qué definir tu futuro.
En Cristo siempre existe la posibilidad de comenzar de nuevo.
Dios puede restaurar lo que parecía perdido, sanar las heridas más profundas y dar un nuevo propósito a quien se entrega a Él con sinceridad.
El Señor sigue llamando hoy a hombres y mujeres que decidan vivir con integridad, fe y esperanza.
Una transformación que comienza hoy
La verdadera transformación no sucede por casualidad. Comienza cuando abrimos nuestro corazón al Espíritu Santo y permitimos que la Palabra de Dios moldee nuestros pensamientos, nuestras decisiones y nuestro carácter.
Pregúntate con sinceridad:
¿Estoy dedicando tiempo diario a la oración?
¿Estoy estudiando la Biblia con el deseo de conocer mejor a Dios?
¿Mis decisiones reflejan los principios de Cristo?
¿Estoy siendo un instrumento de esperanza para quienes me rodean?
¿Estoy preparando mi vida para el glorioso regreso de Jesús?
Responder con honestidad a estas preguntas puede marcar el inicio de una nueva etapa espiritual.
Una esperanza quepermanece firme
Aunque el mundo cambie constantemente, las promesas de Dios permanecen para siempre.
Él sigue siendo refugio para el cansado, fortaleza para el débil y esperanza para quien decide confiar en Él.
Como afirma la Escritura:
"Fiel es el que os llama, el cual también lo hará." (1 Tesalonicenses 5:24)
Y también:
"Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano." (Isaías 55:6)
Estas promesas nos recuerdan que el tiempo de buscar a Dios es hoy.
No cuando desaparezcan los problemas, sino ahora, mientras su gracia continúa invitándonos a una relación transformadora con Él.
Un llamado paranuestra generación
Nuestra sociedad necesita hombres y mujeres que reflejen el carácter de Cristo en cada aspecto de su vida. Personas que vivan con humildad, justicia, compasión y fidelidad a la Palabra de Dios.
Que nuestras familias puedan ver en nosotros un ejemplo de amor.
Que nuestros hijos aprendan a confiar en Dios por nuestro testimonio.
Que nuestros vecinos descubran la esperanza del Evangelio a través de nuestra manera de vivir.
Que nuestra iglesia sea una luz que anuncie el pronto regreso de Cristo con amor, verdad y esperanza.
Esa es la misión que Dios nos ha confiado.
No esperes un momento perfecto para comenzar.
El mejor momento para volver a Dios, fortalecer tu fe y permitir que Él transforme tu vida es hoy.
Cada paso de obediencia te acerca más al propósito que el Señor ha preparado para ti.
Cada oración fortalece tu comunión con Él.
Cada acto de amor refleja el carácter de Cristo.
Cada decisión guiada por la Biblia deja una huella eterna.
Llamado a la acción
Si este mensaje fortaleció tu fe y te ayudó a comprender mejor la enseñanza de Ezequiel 7, te invito a formar parte de esta misión de compartir esperanza.
Escribe en los comentarios: "Hoy decido caminar con Dios".
Tu testimonio puede animar a alguien que necesita volver al Señor.
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Comparte esta publicación con tus familiares, amigos y hermanos en la fe. Nunca sabes cuándo una palabra inspirada por Dios puede cambiar una vida.
Recordemos siempre que el propósito del Evangelio no es sembrar temor, sino conducirnos al arrepentimiento, fortalecer nuestra esperanza y prepararnos para el glorioso regreso de nuestro Señor Jesucristo.
"El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo." (Filipenses 1:6)
Que esta promesa renueve tu corazón y te impulse a vivir cada día con una fe firme, una esperanza inquebrantable y un amor que refleje el carácter de Cristo.
Juan Manuel – Coach Cristiano de Vida
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