No fuiste creado para rendirte,
fuiste llamado a vencer
Rendirse puede parecer fácil.
Muchos lo hacen.
Muchos dejan sus sueños abandonados, su fe apagada y sus convicciones enterradas bajo miedo, fracaso o críticas.
Pero tú no.
Porque si estás leyendo esto, es por una sola razón poderosa: en ti todavía arde un fuego que no ha sido apagado.
Un fuego que viene de Dios.
La vida no es una carrera para los más rápidos, es una conquista para los que no se rinden.
La victoria no es para los más fuertes, sino para los que luchan hasta el final.
Y eso no lo digo yo; lo dice Dios en su Palabra:
“Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31).
Escucha bien esto: la derrota no es caer, es quedarse en el suelo.
Pero tú no naciste para quedarte caído.
Fuiste diseñado para levantarte una vez más, para recuperar lo que perdiste y para conquistar lo que parecía imposible.
Porque cuando Dios te diseñó, no incluyó la palabra “rendición” en tu ADN espiritual.
Cuando Dios te llamó,también te capacitó
No estás en esta batalla porque sí.
Nada en tu vida es casualidad.
Los desafíos que enfrentas forman parte del propósito que Dios ha trazado para ti.
Él no improvisa.
Él no se equivoca.
Él no juega con tu vida.
Si te llamó, es porque ya te vio vencer. Si te colocó en un proceso duro, es porque sabe que dentro de ti hay grandeza.
Dios no escoge a los capacitados; Dios capacita a los escogidos.
Moisés tartamudeaba.
Gedeón tenía miedo.
David era un pastorcito.
Pablo perseguía cristianos.
José fue despreciado por sus hermanos.
¿Y aún así Dios los usó para grandes propósitos? Sí.
¿Por qué?
Porque el poder de Dios se perfecciona en la debilidad del hombre.
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).
Las pruebas no te destruyen: te entrenan
Muchos piden victorias, pero pocos quieren enfrentar batallas.
Piden fe, pero no quieren pasar por pruebas. Piden paciencia, pero no soportan procesos. Piden milagros, pero no quieren caminar en obediencia.
Lo que hoy estás enfrentando no viene para destruirte, sino para entrenar tu espíritu y fortalecer tu carácter.
Las águilas aprenden a volar contra el viento, no a favor de él.
Los campeones nacen en la adversidad, no en la comodidad.
Los guerreros se forjan en el campo de batalla, no en el sofá.
“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
Jesús no te prometió una vida sin problemas.
Te prometió victoria.
Te prometió presencia.
Te prometió fuerza.
Te prometió que no pelearías solo.
Los que se rinden nunca descubren quiénes podían llegar a ser
Cada vez que renuncias a seguir luchando, renuncias al futuro que Dios soñó para ti.
El enemigo sabe que no puede destruirte, así que intentará algo peor: desanimarte.
Porque un cristiano sin ánimo es un guerrero sin espada.
No estás perdiendo porque seas débil.
Estás batallando porque eres peligroso.
Satanás no ataca a quien no tiene destino.
No persigue a quien no tiene un llamado.
Si estás bajo ataque, es porque tienes algo grande que cumplir.
No retrocedas.
No calles.
No te rindas.
Dios está levantando dentro de ti una fuerza que romperá barreras, cadenas y maldiciones generacionales.
Cuando ya no puedes más, Dios puede
Habrá días en que no tendrás fuerzas.
Días donde la presión será tan grande que sentirás que no puedes seguir.
Días donde tus propias lágrimas te impedirán ver el camino.
Y está bien.
Porque Dios nunca te pidió que fueras perfecto. Dios solo te pidió que no te sueltes de Él.
Cuando tú llegas a tu límite, Dios recién comienza.
Cuando tu fuerza se termina, entra la suya.
Cuando tú dices “No puedo más”, Dios dice “Yo te llevaré”.
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
Dios no busca héroes, busca disponibles
Muchos esperan a “estar listos” para servir a Dios, pero nunca se sentirán listos.
Dios no está buscando a los más perfectos, está buscando a los más dispuestos.
Personas que se atrevan a creerle, que estén dispuestas a avanzar aun sin ver el camino completo.
Personas que caminen por fe y no por vista.
“Porque a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28).
¿Todas?
Sí, todas.
Lo bueno y lo malo.
Lo fácil y lo difícil.
Lo que entiendes y lo que no entiendes.
Nada en tu vida está fuera del plan de Dios.
Para ver promesas cumplidas,
primero debes vencer procesos
Todos quieren el cumplimiento de la promesa, pero pocos quieren soportar el proceso.
Mira la vida de José.
Dios le dio un sueño.
Una visión poderosa.
¿Y qué pasó después?
Lo traicionaron.
Lo vendieron.
Lo rechazaron.
Lo encarcelaron.
Pero nunca se rindió.
Y un día, cuando nadie lo esperaba, Dios lo levantó para gobernar Egipto.
Escucha esto: procesos dolorosos no son señal de derrota, sino de preparación.
El enemigo quiere cansarte antes de que llegues a tu destino
¿Sabes por qué muchas personas se quedan a mitad de camino?
No porque no podían lograrlo, sino porque se cansaron antes de tiempo.
La fatiga emocional es una de las armas más peligrosas del enemigo.
Si logra convencerte de que “ya no vale la pena”, te roba lo más importante que tienes: tu propósito.
Pero hoy Dios te recuerda: no abandones lo que Él te mandó a conquistar.
No cierres lo que Dios aún no ha terminado.
No renuncies a lo que Él te prometió.
No confundas cansancio con rendición.
Puedes descansar, pero no renunciar.
“Y no nos cansemos de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gálatas 6:9).
No importa cómo empieza tu historia,
importa cómo la terminas
Tal vez no vienes de una familia perfecta. Tal vez has cometido errores.
Tal vez luchas con batallas internas, temores, heridas, dudas o frustraciones.
Pero nada de eso define quién eres.
Tu identidad está en Cristo.
No eres lo que perdiste.
No eres lo que te hicieron.
No eres lo que te dijeron.
No eres tu pasado.
Eres hijo del Dios viviente, heredero de su gloria, nación santa, real sacerdocio y embajador del Reino.
“Tú pues, esfuérzate y sé valiente” fue la orden dada a Josué (Josué 1:9). No fue sugerencia.
No fue recomendación.
Fue mandato.
Y hoy Dios te lo repite: es tiempo de levantarte.
El precio de la grandeza es la perseverancia
La gente exitosa no es la más inteligente ni la más talentosa, es la más perseverante.
Personas que vencerán no por su fuerza, sino por su convicción.
Quienes se rehúsan a retroceder.
Quienes dicen: “Si Dios me trajo hasta aquí, no me detengo hasta ver su gloria”.
Dios honra la constancia.
Dios honra al que permanece.
Dios honra al que lucha aun cuando otros se rinden.
“Sed firmes e inconmovibles, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58).
Lo que hoy te pesa, mañana
será tu testimonio
Vas a salir de esto más fuerte de lo que entraste. Esta batalla no es para avergonzarte, es para promoverte.
No es para destruirte, es para impulsarte.
Lo que hoy te duele, mañana será fuego en tu mensaje.
Testimonio que levantará a otros.
Dios no pierde batallas.
Y si estás con Él, tú tampoco las perderás.
Declaración de Fe
Hoy determino que no me rindo.
Hoy decido avanzar aunque duela.
Hoy decido creer aunque no vea.
Hoy decido luchar aunque tiemble.
Hoy decido tomar lo que Dios dijo que es mío. Hoy declaro que soy más que vencedor en Cristo Jesús.
Hoy me levanto por encima del miedo, de la duda y del cansancio.
Hoy vuelvo a creer.
Hoy vuelvo a soñar.
Hoy vuelvo a conquistar.
Porque no fui creado para rendirme, fui llamado a vencer.
“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37).
Llamado a la Acción
Si este mensaje ha despertado algo dentro de ti, no lo ignores.
Compártelo con alguien más que necesite levantarse espiritualmente.
Dios está usando tu vida para inspirar a otros a recuperar su propósito.
Oración Final
Padre amado, te doy gracias porque me recuerdas que no fui creado para rendirme, sino para vencer.
Hoy entrego mis cargas, mis miedos y mis batallas en tus manos.
Renuevo mis fuerzas en ti.
Levántame con tu poder, restaura mi fe y lléname de valentía para avanzar en tu propósito.
Rompe todo desánimo, toda duda y toda cadena que me ata.
Declaro que contigo veré victoria en cada área de mi vida.
En el nombre poderoso de Jesús.
Amén.
Juan Manuel - Coach Cristiano de Vida
#FeQueAvanza #NuncaTeRindas #DiosTieneUnPlan #VictoriaEnCristo

No hay comentarios:
Publicar un comentario